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Branding Personal: Yo, S.L.

Tom Peters, en  La marca llamada tú (The Brand Called You), sentenció: “Las grandes compañías comprenden la importancia de las marcas.

Hoy, en la era del individuo, tienes que ser tu propia marca. Esto es lo que necesitas para ser el director general de Yo, S. L.”.

Aún hoy día, nuestra primera reacción a ser considerados y tratados como una marca es de resistencia y rechazo . Pero lo cierto es que los mecanismos de la percepción funcionan por etiquetas, aunque nos equivoquemos. Por supuesto, también se equivocan con nosotros lo que nos provoca frustación. De esto trata el personal branding.

 

Qué es el Branding Personal: definición

Andrés Pérez Ortega, especialista en Branding Personal dice que : “La marca personal pretende ayudar a las personas a posicionarse, a ocupar un lugar preferente en la mente de otros. No se trata de vender humo. Si una marca personal no es capaz de aportar nada, todo lo demás no tiene sentido. Por tanto este concepto ayuda a sobresalir a quienes aportan valor”.

Posicionarnos y ser capaces de destacar. Trabajar en distinguirnos y, así, ser los elegidos para ese trabajo o para este ascenso, o en aquel grupo de amigos o ser la opción para esa persona que amamos. Y sí, el personal branding nos ayuda a posicionarnos desde lo que realmente marca nuestra diferencia.

Todos tenemos algo especial que podemos convertir en fuente de felicidad, crecimiento personal e ingresos económicos aunque hay quien ni siquiera es consciente de que es único y que, de ese modo, puede aportar algo singular. Puede ser una habilidad,  una particularidad de nuestro carácter, una capacidad extraña o una afición extravagante.

Y así, se convierten en marcas blancas, es decir, en una firma que los demás consumen porque es barata, si bien con una repercusión mínima y muy fácil de cambiar por otra que sea aún más económica. Esto ocurre hoy en el mundo laboral y en las relaciones de pareja. Relaciones de marca blanca, de comodidad, como dicen los expertos en marketing. Podemos cambiarlo. Descubrir, redescubrirnos y convertirnos en una poderosa e influyente Yo, S. L.

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¿Qué nos hace realmente diferentes?

Hagamos una lista de esas cosas que hacen de nuestra Yo, S. L. una marca única. Por ejemplo, imaginemos una persona con gran interés por la ciencia-ficción que trabaja de algo alejadísimo de ello. ¿Acaso no se puede hacer de este pasatiempo una profesión sin ser un escritor? Puede ser un simple aficionado que convierte esa afición en su sello. En su diferencia. Y acaba, por ejemplo, de asesor de la última película de Star Trek. Sí, parece ciencia-ficción, pero no lo es.

¿Nos conoce realmente la gente por las cosas que nos hacen únicos? ¿Cuál es la imagen que proyectamos? ¿Cómo nos perciben? Ni idea, ¿verdad? Preguntemos a miembros de nuestra familia, del trabajo, amigos… Escuchemos y comprobaremos qué imagen damos a la gente. Qué contradicciones existen entre lo que creemos y lo que creamos. Qué problemas podemos detectar.

¿Cómo queremos ser recordados? Llega el momento de comprobar si nos sentimos cómodos o no. Si detectamos contradicciones. Si la opinión que los demás tienen de nosotros se ajusta a lo que realmente somos, a cómo queremos que las demás personas nos recuerden.

 

La fórmula del Branding Personal

Ahora es el momento de focalizar. De trabajar en la coherencia. Ser creíbles. Confiables. Para ello debemos poner especial atención en:

  • Nuestra imagen. lo que los demás ven a primera vista debe ajustarse a aquello que queremos proyectar.
  • Nuestras palabras. Seleccionar el lenguaje y el tono adecuado para que nuestros mensajes lleguen sin interferencias.
  • Nuestros silencios. Es decir, nuestra comunicación no verbal.
  • Nuestras acciones: nunca seremos creíbles y confiables si lo que decimos, pensamos y creemos no se ajusta a lo que hacemos.
  • Nuestras relaciones: debemos rodearnos de gente afín a nuestro proyecto de vida.

Porque al fin y al cabo toda marca es una promesa. César Manuel Chapoñán Damián, en su blog Educomunicación, dice que”para lograr consolidar este concepto se requiere la fórmula del reconocimiento propuesta por la Fundación Madrid por la Excelencia, que combina tres elementos: la relevancia, la confianza y la notoriedad.

  • Relevancia: implica que para crear una marca personal debemos, ante todo, ser útiles, satisfacer una necesidad y hacerlo bien. Si detrás de una firma no hay un beneficio real, esta durará muy poco.
  • Confianza: vivimos en un mundo en el que hay muchas personas capaces de satisfacer una necesidad o realizar un trabajo. Lo importante es ganarse una buena reputación de profesional consistente y eficaz. Eso nos hace valiosos y aumenta las probabilidades de ser elegidos en un mercado competitivo y homogéneo.
  • Notoriedad: de nada sirve ser útil y fiable si nadie te conoce. Debemos ser notorios, ocupar un lugar en la mente de quienes puedan necesitarnos (jefes, clientes, amigos, familia, colaboradores, entre otros). En otras palabras, hay que visibilizarnos donde nos movamos”.
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Cada vez son más, por ejemplo, las empresas que rastrean digitalmente a sus candidatos y si en nuestro Facebook tenemos una gran colección de fotos en las que salimos desfasados, es posible que dejemos de ser creíbles.

Pero si sabemos cómo, Internet también nos brinda la posibilidad de empezar a orientar nuestra marca. A proyectarnos. A comunicarnos con gente que tenga nuestros mismos intereses y afinidades. Porque a pesar de todos sus peligros, con las redes sociales podemos tener un laboratorio de ensayo. Son muchos los casos de éxito de personas que, por ejemplo, han hecho de su pasión por la moda su fuente de ingresos única y, lo que es más importante, su forma de ser felices. ¿Cómo? Empezando con un blog, creando su networking, influyendo e impactando a miles de lectores y convirtiéndose así en una firma contrastada y requerida por marcas multinacionales. Porque las marcas necesitan de otras, como la tuya, para expandirse, crecer y ser creíbles. Así que, adelante, tu Yo, S. L. está ya a punto de entrar en el mercado de la vida.

Fuente: elpais.com

 

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